El Meta era uno de los departamentos que más había sufrido la tormenta de la intolerancia. Actos de conmemoración en El Castillo. Invitación. En el sitio conocido como Caño Sibao, donde el río Ariari hace un esguince buscando a Granada, el 3 de junio, pasadas las 5.30 de la tarde, se perpetró una de las masacres que más han dolido. Ese día, cuando la ex alcaldesa de El Castillo, María Mercedes Méndez de García, el recién electo alcalde de la misma población, Willian Ocampo Castaño, la tesorera municipal, Rosa Peña, el coordinador de la Unidad Municipal de Asistencia Técnica Agropecuaria, Ernesto Sarralde y el conductor de la alcaldía, Armando Sandoval, regresaban de Villavicencio, recibieron una andanada de disparos de ametralladora y granadas, muriendo de inmediato.
Wilson Pardo García, el otro acompañante, sobrevivió al atentado quedando gravemente herido. En 2010 el Consejo de Estado condenó a la Nación (en este caso a la Policía Nacional) por su responsabilidad en la masacre. El fallo ordena indemnizar a la familia Ocampo, que instauró la demanda por la muerte de William Ocampo, pero demuestra la culpabilidad oficial por el exterminio del movimiento político de izquierda. Los magistrados encontraron que el alcalde electo se encontraba en riesgo y que la reacción de las autoridades fue precaria, pese a haber conocido de las amenazas de muerte y la solicitud de dos escoltas presentadas con suficiente anterioridad.
Pese a este importante fallo, el Estado colombiano enfrenta un proceso judicial ante la Comisión Interamericana de Derechos Humanos por estos hechos. Por otro lado, el Tribunal Superior de Villavicencio confirmó también en 2009, la condena a 30 años de prisión que un juzgado le había impuesto a Manuel de Jesús Pirabán, alias 'Pirata', con base en los testimonios de dos paramilitares, uno de los cuales participó en el ataque a los funcionarios.
Por: Roberto Romero – Centro de Memoria, Paz y Reconciliación