En una declaración a la Procuraduría, dada el 29 de enero de 2009, el ex patrullero relata que cuando el escuadrón se preparaba para salir a controlar la protesta, el Mayor Rafael Méndez les dijo: “Súbanse con todos los juguetes”. Los juguetes son cápsulas de gas lacrimógeno rellenas de canicas y explosivos, llamadas en el argot policial “recalzadas”. Cuando Salas cae herido, según el testimonio, a los patrulleros les ordenan detener el uso de las “recalzadas”.
Más tarde, cuando la muerte de Salas ya es noticia, el comandante operativo de la Policía, general Alberto Ruiz, manda a recoger las evidencias y ordena destruirlas en el basurero de Mondoñedo. Después de la muerte de Óscar, su madre ha luchado para que se sepa quién lo mató. Por buscar justicia ha recibido varias amenazas a su vida. Entonces, de ser cierto que Salas murió por una “recalzada” disparada por el Esmad, la actuación de este escuadrón de la Policía Nacional incluiría la conformación de grupos de intimidación a los familiares de las víctimas de sus crímenes.