Nunca más se volvió a saber de ellos. Teniendo en cuenta los testimonios aportados por los familiares ante la Corte Interamericana, Rincón se refería a un ganado de Fidel Castaño, que había sido robado por la guerrilla en diciembre de 1989. Según cuentan los familiares, Castaño habría dicho que por cada cabeza de ganado robado se llevaría a una persona. Y se llevó a 43.