A las cinco de la madrugada varios hombres armados llegaron a su casa; se presentaron como los escoltas oficiales que tenían por misión acompañarla al aeropuerto. Una hora después, cuando aparecieron los verdaderos escoltas, se conoció el engaño. Al atardecer del mismo día fue hallado el cadáver de la joven alcaldesa. Diana Cardona, abogada, había reemplazado hacía sólo tres meses a su compañero de partido Ramón Castillo, quien, desesperado por las amenazas contra su vida, decidió abandonar la alcaldía.