Ambos trabajaban para El Espectador. - ya nada les asombra, ni la rabia - “ni la mano que de súbito retira la profunda rosa de una boca ni siquiera la altura del arroz ni el grito de la hierba que florece o el niño que delira porque halló la vida en una grieta. la lluvia es natural mas la soportan y por ella apagan el crujir de los cabellos y no fingen se detienen y no lloran están así estragados duros negros ellos no cantan no susurran son como robles y hasta una espiga los derrota pero aunque nada les asombre quisiera soñar lo exacto de sus sueños resumir todo su hedor, lo oscuro de su herida cantar así, morir cantando soltarme la corteza contra un árbol”. Julio Daniel Chaparro