En este emotivo acto se realizo la inhumación de los restos del comandante de la Paz, pero también fue la oportunidad de sus hijas, familiares y compañeros de enterrar nuevamente a este líder, las nuevas generaciones se hicieron presentes con los jóvenes de la Comuna 13 de Medellín “Unión entre comunas” y “Agro arte” quienes dirigieron la siembra de plantas que simbolizaban a los ausentes del M-19.
H.I.J.O.S. sembró en homenaje a Carlos, a los padres y madres que militarón en esta lucha digna por una nueva Colombia, para ellos un jazmín violeta que significa el ayer, el hoy y el mañana, un mañana de sueños con aroma de memoria. “Fue un esfuerzo titánico. Hemos logrado enterrar a nuestro padre como siempre quisimos hacerlo. Convertimos este lugar que antes fue símbolo de tristeza en un sitio de memoria”, expresó María José Pizarro, hija.
El asesinato de Carlos Pizarro fue un crimen de estado entre una alianza de paramilitares y sectores de extrema derecha del Estado. La exhumación e investigación de la fiscalía refuerza la tesis de que en el asesinato esten invlucrados agentes del estado y tambien el posterior asesinato a sangre fria del sicario silenciado por miembros del DAS, una situación que se repitió, según la Fiscalía, en los crímenes de Luis Carlos Galán y de Bernardo Jaramillo Ossa, ocurridos todos entre agosto de 1989 y mediados de 1990.