Por esta razón, llegó a ser encargado para América Latina de la Federación Internacional de Mineros y de la Federación Internacional de Trabajadores de las Plantaciones Agrícolas y perteneció al Partido Político Unión Patriótica. Paramilitares y agentes del estado acabaron con la vida de Jorge Darío en su casa de Fusagasugá el sábado 3 de marzo de 2001, vida valiosa para la organización laboral y para su familia.
La familia de Jorge Darío fue víctima de seguimientos y amenazas porque en sus declaraciones a los medios reafirmaron que el asesinato había tenido móviles políticos. Tuvieron que salir de Fusagasuga refugiados. Y aún así siguieron las amenazas. Cinco veces tuvieron que cambiar de casa para protegerse.
El juicio por el asesinato de Jorge Darío Hoyos Franco que inicia el día lunes 2 de febrero de 2015 es un momento histórico para la construcción de la memoria del movimiento sindical y para la lucha contra la impunidad. Dicho juicio continuará los días 3 y 4 de febrero en el complejo judicial de Paloquemado, a partir de las 9:30 a.m.
Por ello, reconociéndonos desde la dignidad y convicción de nuestros sueños de transformación de un país en paz y con justicia social, convocamos a los medios de comunicación; a los padres, madres, hermanos, hermanas, H.I.J.O.S., de esta historia de dolor negada, a que con nuestra presencia solidaria que no olvidamos, que no somos indiferentes a la crueldad, que no permitimos la impunidad y que sin miedo, estamos dispuestos a sacar nuestra voz porque en Colombia debe existir el derecho a ser sindicalista, debe existir el derecho a soñar y debe exitir el derecho a trabajar porque esos sueños se hagan realidad.
Si alguien pregunta cómo llegamos hasta aquí después de 14 años de impunidad. Podríamos decirles que la persistencia ha sido nuestra compañía; negarse a olvidar, sin duda la fuerza que empuja nuestros pies; y conocer la verdad, ha sido y seguirá siendo por mucho tiempo más que un objetivo, cuestión de dignidad.
H.I.J.O.S. Hijas e Hijos por la Identidad y la Justicia contra el olvido y el silencio.
Bogotá D.C., 2 de febrero de 2015